lunes, diciembre 20, 2010

La Navidad de la infancia

La Navidad siempre es mejor cuando eres niño, de adulto ya no es lo mismo, ya no existe la gran ilusión de los regalos  que te va a traer Santa Claus o los Reyes Magos, porque los que te regala tu familia no tienen el mismo sabor ni la misma magia que esos misteriosos regalos que aparecen en la mañana ya sea bajo el árbol o a los pies de tu cama.
En mi casa cuando era niña nunca sobró el dinero, pero nunca nos faltaron regalos en la Navidad, recuerdo una jirafa mecedora que me hizo mi tía Maya, era hermosa y llena de colores y se mecía muy bien. Nunca me gustaron mucho las muñecas, pero Santa siempre nos traía alguna, uno de mis regalos preferidos eran, lo que fue el antecedente de los legos, unas cajas de pedazos de madera  de diferentes formas para construir casas, traían ventanas con vidrios de papel celofán, unos triángulos rojos para el techo, cilindros verdes para hacer los árboles, etc. Me pasaba horas construyendo con los mios y con los de mi hermana que prefería las muñecas.
Por eso siempre traté de que a Tamara nunca le faltaran los regalos traídos por Santa Claus y algo mas pequeño que le traían los Reyes Magos, algunas navidades no fue fácil conseguir lo que quería, pero siempre traté de tuviera lo más parecido a su deseo, pero en realidad nunca fue una niña que pidiera demasiado, nunca me pidió un pony.

7 comentarios:

aupando dijo...

Es verdad, mis navidades hasta los 9 años fueron las mejores, a los diez supe que no existía Santa ni los Reyes y perdieron mucho.

disque dijo...

Yo sí pedí un pony cuando tenía como siete años y me desilusioné mucho cuando recibí un "mi pequeño pony" morado, yo quería uno de verdad.

Anónimo dijo...

A mi la navidad me pone triste, creo que solo de muy niño me gustaba pero desde que nos mudamos de San Cristobal a Monterrey perdí el gusto por la navidad.

Cool Acid dijo...

A mi Santa nunca me trajo nada. Pinche gordo.

la_alice dijo...

Sí, esta temporada me parecía lo máximo cuando era niña, sobre todo porque el tal Santa Claus y los Reyes llegaban no nada más a mi casa, sino también a casa de los abuelos paternos y maternos. Entonces lo peor que me podía pasar era que en casa de los susodichos dejaran ropa, casi nunca juguetes. Ahora me encantaría que alguien me regalara ropa pero ya nadie se acomide, ja ja.

juanrodolfo dijo...

Eran tiempos maravillosos cuando esperabas los regalos y aunque tratabas de no dormirte no lo conseguías.

disque dijo...

¡Feliz Navidad!

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