jueves, abril 02, 2009

Laberintos, el miedo es contagioso.


El laberinto era mas o menos como este.

Hoy estaba viendo de nuevo El Resplandor y al ver de nuevo el laberinto del jardín del hotel me hizo recordar el laberinto que había en el parque cercano a casa de mis abuelos, no era, o es, tan grande como el de la película, pero era divertido y a mi me gustaba mucho entrar en él, una vez fui con unas amigas y yo les iba contando el cuento, que viene en un un librito inglés llamado Trece cuentos de fantasmas, y que se llama precisamente El Laberinto, llegamos al centro justo cuando el cuento se vuelve mas espeluznante y de pronto a todas nos empezó a entrar mucho miedo, miedo irracional y empezamos a gritar y salimos corriendo, nos perdimos a pesar de que conocíamos muy bien el camino de salida, pero estábamos cegadas de terror, como una cadena nos contagiamos y lo mantuvimos hasta que logramos salir y seguimos corriendo hasta llegar a la casa, allí nos sentamos en el escalón del porche riendo de nuestra reacción tan tonta, pero el miedo fue real, ninguna fingió. Pocas veces he sentido tanto miedo por algo indefinido.

7 comentarios:

poncin dijo...

Recuerdo que en un libro de Borges vienen las instrucciones para no perderse en un laberinto, yo nunca me he metido en uno.

Descarrilada dijo...

Es verdad que eso del miedo se contagia, igual que se puede contagiar la risa o la angustia. Yo creo que de alguna manera estamos conectados los seres humanos para transmitirnos las emociones.

José Eduardo dijo...

Qué divertido es ser joven y correr aterrorizado por la nada =)

Anónimo dijo...

¿Es verdad que Plaqueta es tu hija?

aupando dijo...

A mi me gustan los laberintos, no recuerdo haber visto ninguno en México ¿El que mencionas está en México?

christy dijo...

Yo tampoco he entrado a un laberinto, debe ser desesperante perderderse en uno. Recuerdo una vez que contando historias de espíritus en la terraza de mi casa, con unas primas y mi hermana vimos tres luces que se movian en el cielo, aunque sabiamos que podia ser invención nuestra, salimos corriendo para llegar a la sala con mis podres y donde había "seguridad"... nos asustamos mucho!

Choms dijo...

La unica vez que he estado en un laberinto fue de niño y en una feria, y era de cristal, queria avanzar y nomás me daba de topes con las paredes de vidrio, jajaja.

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