
Mi abuela paterna quedó viuda con cuatro hijos al suicidarse mi abuelo y se las vio negras para sacarlos adelante, por fortuna era una mujer enérgica y lo consiguió. Mi abuela materna tuvo tres hijas y tuvo una vida difícil al estar casada con el
hombre con quién todas querían y que no era un modelo de fidelidad. Desde que nació mi mamá el médico dijo que lo mas seguro es que no viviera mucho tiempo, pero mi abuela decidió que iba a vivir y sobrevivió, enfermiza y larguirucha, no pudo terminar ni la primaria en el colegio porque se desmayaba y tuvo que estudiar en casa, vivía en un mundo de fantasía, de cuentos y dibujos y así continuó toda su vida, fue una buena mamá.
Yo no tenía nada de maternal, me daban repeluz los niños, pero llegó el momento en que la naturaleza empezó a hacerme cambiar de opinión y se encargó también de que yo quedara embarazada en el momento justo (en el que había una posibilidad ente mil de que sucediera) para que naciera Tamara. Lo primero que se desarrolla es el instinto maternal, aun no amas al bebé porque apenas lo conoces, pero tratas de protegerlo a toda costa, supongo que varía de una mamá a otra pero a mi no me tomó mucho tiempo adorar a mi bebita, la veía asombrada por su perfección y me decía ¿Yo la hice? ¿Es mía? ¿Esta criatura tan delicada y asombrosa es ese bulto que había en mi panza?
Nunca, ni en un solo momento me he arrepentido de haber decidido tenerla.
Creo que no pude tener mejor hija y me gustaría poder corregir los errores que cometí con ella, pero bueno, no creo que haya madres perfectas.




























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